Smart Grid B.C.

Recientemente se ha constituido la marca Smart Grid Basque Country. Permítanme jugar con las siglas finales y convertirla en Bespoke & Customized (algo así como personalizado y a medida), para reflejar así la propuesta de valor de nuestra industria. Siempre argumentamos que nuestras empresas destacan por su flexibilidad y capacidad para personalizar la oferta a cada cliente; pues bien, tenemos en el campo de las redes eléctricas una oportunidad inmejorable para demostrarlo.

Llevamos años dando vueltas al concepto de las redes inteligentes. Afortunadamente, ya ha dejado de ser un término de moda y nos hemos ido centrando en actividades prácticas: desarrollo de producto, proyectos piloto, y búsqueda de oportunidades de negocio reales. Actualmente, nos encontramos en la fase de aprender lo que funciona y lo que no funciona, y de buscar vínculos entre las necesidades de los clientes y nuestras capacidades. Es el momento de conocer las particularidades de cada red eléctrica, de cada sector eléctrico y de cada distribuidora o comercializadora, para ofrecer desde ahí soluciones a medida.

Son numerosos los factores que marcan estas particularidades y que toda empresa que compite en el mercado debe analizar. Pensemos por ejemplo en la configuración física de la red (subterránea o aérea, distancias, densidad de población…); en la matriz energética (el peso de la generación distribuida, el peso de la eólica…); en el nivel de liberalización del sector y en la historia y naturaleza de las compañías eléctricas (empresas privadas vs. estatales, ¿cuentan con capacidades de ingeniería y mantenimiento que deben ocupar?...); la problemática del fraude entre los consumidores; el modelo de despliegue de los contadores inteligentes elegido por las autoridades reguladoras; o cuestiones menos evidentes como la solución de comunicación elegida por cada compañía (¿GPRS?, ¿PLC?), o las capacidades tecnológicas e industriales existentes en el país. Todos estos factores hacen que, por ejemplo, las necesidades de CFE en México sean muy distintas de las de las compañías europeas, y que la solución más adecuada para Iberdrola en España pueda no serlo para ScottishPower.

Pero no pensemos sólo en las utilities. En este sector resulta útil pensar en términos de “ecosistema”, especialmente cuanto más liberalizado está el mercado. Debemos entender qué nuevas actividades están surgiendo en torno a la gestión de la información de consumo, la optimización de la factura eléctrica, la agregación de consumidores/productores, o el almacenamiento de energía; y analizar quién está realizando dichas actividades (¿las compañías eléctricas?, ¿empresas de servicios establecidas?, ¿los fabricantes de equipos?, ¿nuevos actores?). ¿Podemos diseñar una oferta que sea beneficiosa para todos los agentes (relevantes) del ecosistema (compañías eléctricas, consumidores, gobiernos…)?

Esta pregunta nos lleva a otra que añade un punto adicional de complejidad: ¿Podemos ofrecer una solución más completa y significativa para el cliente, colaborando con otras empresas?

Sin duda, debemos intentarlo. Al menos en el sector de las redes eléctricas, creo que la marca Basque Country y la propuesta de valor Bespoke & Customized deben ir de la mano.

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Igor Revilla

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