Ahora más que nunca: Estrategia

Nos enfrentamos a una de las crisis económicas más prolongadas y agudas del último siglo. La sensación de incertidumbre sobre el futuro, las consecuencias negativas sobre el empleo, las prestaciones sociales, el desarrollo de infraestructuras, etc., son de enorme calado. Mientras tanto, algunas economías del mundo continúan creciendo y generando riqueza que les permite continuar avanzando en sus procesos de transformación económica y social.

Ante esa situación que se manifiesta en una proliferación del cierre de empresas, de los ERE´s, de la pérdida de competitividad de muchas de ellas, se genera una tendencia a concentrarse en capear el temporal, olvidando la reflexión estratégica de forma preocupante. Ante lo incierto del futuro, la grave situación actual y el creciente deterioro competitivo, muchas empresas abdican de diseñar su futuro como guía del proceso de toma de decisiones empresariales.

Creo firmemente que en este momento es preciso reforzar el diálogo estratégico en las organizaciones. Las empresas tienen que mantener una gestión dual de sus operaciones: gestionar el presente, preparando su competitividad futura. El problema es que una excesiva focalización en las denominadas “estrategias anoréxicas” puede conducir a una muerte lenta de la organización. Cuando hayamos terminado de cortar, ¿Qué nos quedará para construir nuestro futuro competitivo ante la creciente competencia internacional?

Reforcemos nuestra visión estratégica, hagamos apuestas de futuro en la búsqueda de nuevos mercados, lanzamiento de productos y servicios, modelos de negocio innovadores, organizaciones con mayor peso de las personas, generemos una dinámica de innovación y emprendizaje constante, abrámonos a planteamientos que nos permitan salir reforzados de la crisis que nos atenaza.

Es verdad que los planteamientos cerrados de largo plazo ya no son válidos. Los escenarios competitivos cambian constantemente, pero esto no implica que las empresas no puedan definir un sentido de dirección estratégica a sus organizaciones, que sea objeto de monitorización permanente y de “tuneos” constantes para competir en el escenario internacional.

En mi opinión, la capacidad de gestionar con planteamientos estratégicos, la generación de dinámicas de diálogo estratégico en las organizaciones, la exploración permanente de futuro, apoyando los procesos de toma de decisiones, será una de las claves de competitividad del futuro. Animemos a las empresas a “explorar sistemáticamente el futuro y el azar”, siguiendo el consejo de Daniel Cohn-Bendit. Allí nos encontraremos.

*Publicado en Estrategia Empresarial. Cuaderno: Consultoria, 15/10/2012

Sabin Azua

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