Nuestro proyecto empresarial: Cien años más

Me rebelo contra la cultura de lo efímero en todos los aspectos de la vida, que genera unos comportamientos y proyectos de escasa sostenibilidad y vinculación con el largo plazo. Esta cultura se ha extendido peligrosamente en el mundo empresarial con muchos directivos buscando el éxito a corto plazo y no la perdurabilidad y desarrollo de los negocios y proyectos que lideran.

En medio de este clima de precariedad de muchos proyectos empresariales de nuestro entorno me resultó altamente gratificante escuchar la formulación estratégica de futuro de Alcorta Forging, que ha elegido como definición de su proyecto empresarial la frase “Cien años más”. Es de agradecer que una empresa ya centenaria, nos anime con su apuesta estratégica por convertirse en bicentenaria.

A muchos de los lectores les parecerá una mera formulación marketiniana y cosmética del proyecto. Otros pensarán que es una frase vacía de contenido puesto que obvia toda referencia al sector, los mercados o la organización. A otros les parecerá una expresión teórica. Sin embargo, a mí me supone un soplo de aire puro y una plasmación de la esencia del concepto de empresa como proyecto de desarrollo humano sostenible.

La opción bicentenaria de la empresa conlleva la necesidad de gestionarla con una serie de principios, actitudes y actuaciones diferenciales con relación a otras empresas competidoras del mercado. No pone el crecimiento en el frontispicio del proyecto empresarial, huyendo así de la permanente obsesión por el tamaño que preside un número importante de proyectos empresariales. El tamaño es una consecuencia de la adaptación de las capacidades de la empresa a los cambios que se producen en el mercado, no un objetivo en sí mismo.

Cien años más” implica la asunción de un compromiso intergeneracional que supone la reinversión constante en el proyecto, la huida de las aventuras cortoplacistas centrándose en el largo plazo, la búsqueda permanente de mecanismos de generación de valor para el territorio, la inserción de las nuevas geografías al proyecto de empresa para consolidarlo y enriquecerlo.

Es un escenario propicio para la generación de una Comunidad de Personas en el seno de la organización, ya que exige la participación de todos en un proyecto generador de riqueza en el entorno, suponiendo unas relaciones interpersonales más ricas y generadoras de dinámicas de desarrollo. Es una empresa más humana dónde las cifras se ponen al servicio de las personas y del proyecto de futuro.

Decía León Felipe que “mientras más lejos miramos, más disfrutamos de las cosas cercanas de la vida”. Esto es válido en proyectos empresariales de esta naturaleza. La búsqueda sistemática de un futuro lejano incita a la permanente actividad innovadora sobre las cuestiones más próximas, instala una cultura de permanente diálogo, prospección, experimentación, adaptación, aporta soluciones mejores y más novedosas que las de los visionarios cortoplacistas, provoca la vivencia de sueños empresariales de mayor valor y trascendencia, etc.

Sé que no estaré aquí para comprobar si el proyecto “Cien años más” se corona con éxito, pero estoy convencido de que el proyecto resulta más atractivo y provocador para las personas que se encuentran y se encontrarán a bordo del mismo en los próximos años en comparación con muchos otros procesos de visión estratégica alternativos. Espero que cunda el ejemplo en otras empresas para formular compromisos de esta naturaleza en las organizaciones en las que trabajan para continuar construyendo un futuro mejor para nuestra sociedad.

* Publicado en El Economista.25/11/2013

Sabin Azua

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