Una visión desde el universo del realismo mágico

Uno de los grandes problemas de cumplir años es que vas viendo cómo muchos de tus referentes en todos los ámbitos de la vida van desapareciendo. Hace poco se nos escapó a vivir en la eternidad de su Macondo particular Gabriel García Márquez. Pocos escritores han conseguido como él hacer que muchas generaciones, con independencia de lo profundo de sus historias, leyesen por el simple placer de la enorme calidad y riqueza de su escritura. 

Muchos de sus relatos esconden, más allá de una evidente calidad artística, lecciones de vida, es decir, lecciones que pueden valernos para entender la vida de las organizaciones. Ya sé que al maestro no le gustaría, pero espero que no se revuelva en la tumba. Al fin y al cabo, ya nos dejó una ingeniosa respuesta ante su hipotética reprimenda: ”las ideas no son de nadie”.

Gabo hizo una permanente llamada a la capacidad de adaptación de las personas a los cambios de su entorno y a las distintas fases de su existencia.: “Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida les obliga a parirse a sí mismos una y otra vez”. Muchas organizaciones sufren la impotencia de reinventarse y renacer en el entorno cambiante en que nos toca vivir. 

Luchemos en las organizaciones por adaptar y transformar nuestra identidad para hacer frente a los retos de futuro de la organización con apertura mental y capacidad de regeneración siguiendo lo expresado por el escritor en otra frase memorable: “el cambio de personalidad es una lucha cotidiana con lo que uno se rebela contra su propia determinación de cambiar, y quiere seguir siendo uno mismo”.

Cuando manifiesta “el amor es eterno mientras dura”, nos invita a no dar por sentada la perdurabilidad de nuestras soluciones, ni de nuestras creencias, sino a innovar y buscar nuevos cauces que refuercen la posición de nuestra organización. 

Debemos huir de dogmatismos y del inmovilismo para poder seguir siendo capaces de competir en el proceloso mundo competitivo de nuestros días. Qué razón tiene cuando afirma “siento que la conozco menos cuando más la conozco”, una aseveración que lleva implícita el reconocimiento de que es necesario el mantenimiento de una praxis de innovación constante, que fuerce a buscar nuevos caminos y a desaprender de aquello que no nos llevará a ser competitivos en el mañana.

Hoy en día, para la mayoría de las empresas de las economías occidentales la única manera de competir con las empresas de países emergentes es la diferenciación. Buscar elementos que les hagan únicas compatibilizando la realidad de su oferta con la percepción que de ella tienen los clientes. Un reto fabuloso que logró García Márquez en su obra, y que refleja su apelación a que “la primera condición del realismo mágico, como su nombre indica, es que es un hecho rigurosamente cierto que sin embargo, parece fantástico”.

Siempre me maravilló la energía vital y la alegría que desborda la obra de este literato. Creo que debemos tomar para nuestras organizaciones su permanente apelación a la búsqueda de la felicidad y del amor como fuente de ventaja competitiva, sobre todo al abordar la salida de estos años de penumbra económica. Recordad que “no hay medicina que no cure la felicidad” y que “te tienes que cuidar el corazón…te estás pudriendo”. Pasión y alegría en la agenda estratégica de las organizaciones.

A través de su obra hemos aprendido a soñar despiertos, a vivir realidades inimaginables. Confío en que todos los que tenemos responsabilidades directivas seamos capaces de vivir en sus lecciones y le seamos fieles en nuestro trabajo y digamos al unísono con él “Me alquilo para soñar. Éste es mi único oficio”.

*Publicado en El Economista, 29/05/2014

 

Sabin Azua

Leer el curriculum en este enlace

Read Sabin´s CV here

Medios