¿Tanto esfuerzo para esto?

No conozco directivo que diga que la innovación no es importante para su empresa. Tras muchos años de constante bombardeo en todo tipo de foros sobre la importancia de la innovación para la supervivencia de las empresas, muchos son los que por convicción o por moda han llevado a cabo iniciativas relacionadas con la innovación. Y son también muchos quienes han acabado desencantados con los resultados obtenidos, en un viaje de ida y vuelta tras el que se preguntan qué es lo que ha fallado y cómo tienen que actuar en el futuro.

En primer lugar, muchas empresas han invertido importantes recursos en formar a sus empleados en creatividad y en recoger largos listados de ideas de innovación de dentro y de fuera de la empresa. Pero los resultados que han obtenido han sido más bien escasos, con pequeñas mejoras incrementales en sus productos actuales, y con cierta desilusión por parte de las personas que se habían involucrado aportando ideas que luego no se materializan.

En otras ocasiones, las empresas han creado unidades de innovación para gestionar las ideas, apoyar los procesos de innovación en sus distintas fases, realizar un seguimiento de indicadores y actuar como observatorio de las tendencias del entorno. Pero de nuevo los resultados obtenidos han sido escasos, con unidades que tienden a burocratizar la innovación, y que acaban generando dosieres sobre tendencias que nadie lee, gestionando unas subvenciones que permiten justificar su coste para la empresa y, en el mejor de los casos, relatando los éxitos de innovación de las unidades de negocio más inquietas, quienes de verdad tienen la visión y el poder para innovar.

También hemos visto muchas empresas que han creado unidades de I+D+i con un perfil muy tecnológico, en ocasiones motivadas por la existencia de ayudas y ventajas fiscales. Alejadas del mercado y sin la presión por las ventas y los resultados, estas unidades no consiguen aportar innovaciones relevantes para la empresa y acaban en cierto modo “aisladas” del resto de unidades de la empresa, que prefieren gestionar directamente los proyectos de innovación con equipos mucho más dinámicos que integran perfiles técnicos, comerciales, de diseño y de gestión, y que desarrollan las colaboraciones necesarias en cada momento.

Al final, tras unos años con esfuerzos fallidos en innovación, hemos visto muchas empresas que han iniciado un viaje de vuelta, abandonando los programas de generación de ideas y cerrando o integrando en otras áreas de la empresa las unidades de innovación o de I+D+i que crearon. Lo importante es que en estos viajes de ida y vuelta hayamos aprendido, entre otras cosas, que la innovación es responsabilidad de los directivos y no se puede delegar en unidades aisladas, que es importante elegir bien unas pocas jugadas y apostar por ellas, y que la agilidad y la combinación de diversos perfiles tanto a nivel interno como del exterior son fundamentales para tener éxito.

*Publicado en Guía de la Innovación en el País Vasco de Estrategia Empresarial, 7/12/2012

Escrito por María Astigarraga. 

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