Expresión de deseos para el nuevo año

No voy a ser menos que la mayoría de los ciudadanos y los medios de comunicación social, que cada vez que damos vuelta al calendario nos sentimos en la obligación de identificar nuevos propósitos de actuación de cara al futuro. 

A mí me ocurre que cuando se empiezan a oír las campanadas y la mayoría se atraganta con la tradicional ingesta de uvas y con la revolución causada por numerosos propósitos que se agolpan desordenadamente en la cabeza, yo solamente tengo un pensamiento desde hace muchos años: “quiero poder seguir soñando un año más”.

El mantenimiento de la capacidad de soñar implica el tener capacidades intelectuales abiertas, ilusión por vivir nuevas experiencias, capacidad de modificar el entorno en el que te muevas, interacción afectiva con los que te rodean, tener un “para qué” que guie tu existencia. No podemos entender la vida como una mera ejecución de acciones inconexas, sino más bien incorporadas en una voluntad de permanente transformación de la persona.

En relación con el mundo empresarial, ésa es la cualidad que me gustaría que se manifestara con claridad en la mente y la praxis de los líderes empresariales. En este mundo de incertidumbres, de fuerte competencia, de cambios en muchos paradigmas sociales, etc., es muy fácil caer en la tentación de centrarse en la capacidad de ejecutar operaciones, de administrar recursos, olvidándose de desarrollar proyectos de futuro ambiciosos, creativos y de riesgo, que contribuyan a generar riqueza para las futuras generaciones, y aportando condiciones de sostenibilidad del modelo social.

Me preocupa gravemente que la prolongada permanencia de la crisis en nuestro entorno con su correspondiente efecto sobre el nivel de desigualdad social, haya mermado notablemente nuestra capacidad empresarial de soñar y promover proyectos de largo recorrido. La empresa ejerce un rol fundamental en el desarrollo de la política social de un país: genera riqueza, promueve la distribución de la renta, incorpora empleo para la población, etc. Es por ello que es imprescindible que los directivos y líderes empresariales integren un rol socio-empresarial activo de promoción de nuevos comportamientos.

Asumamos el compromiso de ser fieles a este deseo de continuar soñando en un futuro mejor y actuemos consecuentemente con ilusión, dedicación y capacidad de tracción. Como decía Benedetti  “te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro”.

Puede seguir el artículo en El Economista.

Sabin Azua

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