Vertebrar el conocimiento y la innovación a través de las personas

Hace unos días toda la plantilla de B+I Strategy nos reunimos en Laguardia para celebrar el 10º aniversario de la empresa. En lugar de hacer eventos de cara al público preferimos la introspección para homenajearnos a nosotros mismos por haber conseguido consolidar la empresa en medio de una de las crisis económicas más largas y profundas de los últimos tiempos.

Esta efemérides nos brinda la ocasión de repensar el modelo de consultoría y de empresa que ofrecemos a quienes se relacionan con nosotros, interna y externamente. Hoy más que nunca consideramos que algunos de los valores y creencias que presidieron el inicio de nuestra singladura siguen siendo esenciales.

En primer lugar, una empresa de servicios profesionales debe poner su foco en el conocimiento como vehículo de desarrollo. La permanente búsqueda de nuevos modelos de actuación, la observación y monitorización constante de las tendencias que afectaran la acción de gobiernos y empresas, la investigación, el aprendizaje permanente, y la acumulación de conocimientos en profesionales cada vez más experimentados, constituyen la esencia del negocio. 

Éste no es un negocio de “ejecución de proyectos” como sugieren algunos, sino  una constante apelación a la formalización de conocimiento que se materializa en la conducción de los proyectos en clientes.

En segundo lugar, las empresas de consultoría y/o servicios profesionales deben interiorizar modelos de gestión de la innovación que permitan adelantarse a necesidades inexploradas de los clientes, promover nuevas fórmulas y herramientas de actuación, generar metodologías innovadoras, desarrollar mecanismos de intervención que se adapten a los cambios en el entorno competitivo de los clientes y a la permanente transformación de la experiencia vivida por estos últimos en la ejecución del proyecto.

Esta orientación al carácter innovador nos ha llevado a promover proyectos de investigación interna para profundizar en nuevos conceptos (innovación estratégica, prospectiva y tendencias, internet of things, manufactura avanzada, servitización, etc.), y a desarrollar mecanismos de intervención novedosos (talleres de identidad con Lego, diseño de un modelo para potenciar la experiencia de cliente, “tuneo” de la estrategia empresarial), etc.

En tercer lugar, una empresa de servicios profesionales forma parte de un ecosistema de aprendizaje donde la interconexión juega un rol determinante: los clientes con los que trabajamos, una red de sólidas alianzas de generación de conocimiento que complementan y potencian las capacidades internas, la cercanía con la Academia y los Centros de Investigación, etc.

He dejado para el final, no por menos relevante, la constatación de que las empresas de consultoría somos, básicamente, comunidades de personas. En la citada celebración de Laguardia se proyectó un video, hecho clandestinamente por 3 de nuestras profesionales, en el que intervinieron familiares de todas las personas que formamos la organización felicitándose y felicitándonos por los 10 años, y animándonos a seguir adelante. Si hemos conseguido vincular a nuestro entorno personal con el proyecto empresarial es que estamos –de verdad- colocando a las personas en el centro de nuestra actuación. Éste es el mayor activo con el que contamos para seguir avanzando en nuestro camino de innovación y refuerzo de la competitividad.

Puede seguir el artículo en la Guía de la Innovación en el País Vasco 2015 de Estrategia Empresarial.

Sabin Azua

Leer el curriculum en este enlace

Read Sabin´s CV here

Medios