La defensa de la empresa ante el escenario electoral

Euskadi necesita avanzar de forma sostenida en sumodelo de cohesión social. Las agendas electorales que miran al futuro deben incorporar una visión de largo plazo y, la industria, en Euskadi, es el camino para alcanzarla.

Los procesos electorales son una buena ocasión para reflexionar sobre cuestiones relevantes en el ámbito social, económico y político. En ese entorno mediático de propuestas, valoraciones de lo realizado y no realizado, reivindicaciones sociales, etc., es preciso centrar cuestiones que son relevantes en el mundo empresarial como elementos de dinamización social. Euskadi necesita seguir avanzando de forma sostenida en su modelo de cohesión social. La larga crisis que padecemos –pese a las políticas públicas desplegadas para mantener el estado de bienestar- ha golpeado el equilibrio social. Las políticas que se arbitren en el futuro deberán contribuir a reforzar la favorable posición relativa que mantenemos a nivel europeo en los índices de menores desigualdades sociales que debería ser el eje central de la acción de gobierno.

Tenemos que revelarnos contra los niveles de desempleo que sufrimos. Una parte importante de la juventud no tiene capacidad de acceder a empleos que faciliten tanto una inserción laboral real como su proceso de desarrollo personal, y existe incertidumbre sobre el rumbo que seguirá el nuevo escenario post crisis. Para ello debemos ahondar en la absoluta necesidad de hacer converger políticas que favorezcan la generación de riqueza -en mi opinión, el mejor instrumento de política social- y un más elevado nivel de cohesión social. Nuestro país deberá hacerlo desde la constante renovación de su apuesta por la industria como motor de nuestra competitividad.

Es necesario desplegar el valor social de la empresa como eje central de la generación de riqueza, utilizando grandes dosis de pedagogía social para superar la estigmatización a la que se le ha sometido. Tenemos que hacer un esfuerzo colectivo por revalorizarla socialmente, por generar un marco que apoye la mejora permanente y de las capacidades del ecosistema industrial vasco, por desplegar su inserción internacional, etc.

Todavía no somos capaces de visualizar el escenario futuro en que nos tocará competir en el futuro, pero es claro que nuestras empresas necesitarán de todo el potencial humano de que disponen, y que generen nuevos modelos de gestión más participativos que desarrollen su capacidad para incorporar valor añadido a sus actividades, adecuadas a necesidades específicas de grupos de clientes, con capacidad de presencia internacional, y fuertemente vinculadas con la sociedad en la que se insertan.

Las agendas electorales que miran al futuro deben incorporar una visión de largo plazo y, la industria, en Euskadi, es el camino para alcanzarla.

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Sabin Azua

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