Ideas sencillas para gestionar mejor la complejidad

La gestión del cambio es una prioridad en las organizaciones y empresas y requiere agilidad estratégica, contar con una visión clara de las empresas, organizaciones más participadas y aprovechar las TIC para facilitar los cambios organizativos y culturales. 

¿Cómo seguir siendo competitivo en un contexto de turbulencia constante y disrupción? Aunque hoy prácticamente todas las empresas reconocemos ese gran reto, seguimos sin tener claro cómo abordarlo. Liderar y gestionar el cambio de nuestras organizaciones es fundamental pero complicado.

¿Por qué es tan difícil? Porque tenemos que construir las ventajas competitivas del futuro sin influir en el día a día. Tenemos que generar beneficios hoy, para lo que necesitamos procesos, eficiencia, jerarquías, etc. Herramientas que conocemos y dominamos pero que no son capaces de absorber bien el cambio. Herramientas del pasado con las que resolver problemas del futuro.

La investigación en gestión ofrece buenas ideas y marca algunos caminos. Podemos aprender de las start-ups, con su modo de abordar el lanzamiento de nuevos negocios. Nos proponen cambiar nuestras políticas de personas para motivar a nuestros profesionales más allá de la retribución económica. John Kotter, referente en la gestión del cambio, nos anima en sus últimas obras a desarrollar organizaciones duales que compaginen estructuras clásicas de gestión con sistemas de estrategia en red. Éstas y otras propuestas son muy interesantes, pero normalmente nos cuesta trasladarlas a nuestras organizaciones, con su historia, sus problemas, sus personas.

A partir de mi experiencia de trabajo con nuestras empresas “reales” y mi visión sobre mi propia organización, quiero compartir 4 ideas que pueden ser  un buen punto de partida para ser más agiles y abordar el cambio con efectividad.

Ciclos estratégicos más cortos y flexibles. Las estrategias a 5-6 años con planes de acción detallados al milímetro sirven a pocas empresas hoy. Tenemos que desarrollar agilidad estratégica, lo que implica reflexiones cada menos tiempo y hacer mayor hincapié en la gestión de la estrategia, adaptándola a los cambios y eventos no previstos que seguro se producirán.

Importancia de la visión y los valores. Relacionado con lo anterior, hoy cobra más importancia tener una visión clara sobre lo que queremos ser y sobre el ADN de nuestra empresa. Podremos responder en tiempo y forma a los retos inesperados que se nos presenten a distintos niveles de nuestra actividad en la medida que todos podamos valorarlos desde la certeza de lo que somos y queremos ser.

Organizaciones progresivamente más planas y participadas. No es sencillo cambiar una organización, pero en la economía del conocimiento en la que competimos se necesita de autonomía y agilidad, por lo que las jerarquías diseñadas para un mundo taylorista no sirven. Al diseñar nuevos puestos de trabajo, al actualizar nuestras políticas de personas, al seleccionar y promocionar a personas, debemos tener éstas premisas en la mente.

TICs como fuerza de cambio interno. La incorporación de soluciones TIC a las empresas puede ayudar a cuestionar y mejorar muchos de los procesos internos de nuestras  empresas. Además de generar retorno a la inversión en forma de mayor productividad, las TICs pueden facilitar los cambios organizativos y culturales que arriba se apuntan.

Si has llegado hasta este punto del artículo, te preocupa verdaderamente ser hecho redundante o desintermediado por el mercado. Esa preocupación es un buen punto de partida. Puedes iniciar un debate en tu organización sobre el cambio y cuestionarte alguna de las ideas que propongo.

Puede seguir el artículo en Estrategia Empresarial

 

 

 

 

 

 

 

 

Mikel Achotegui

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