El reto (empresarial) del agua

En nuestro entorno más cercano el agua representa una preocupación más por abundancia que por escasez. Sin embargo, a nivel mundial se prevé que casi la mitad de la población sufra escasez de agua en 2030. Un problema con múltiples aristas que provocará que medio planeta no tenga acceso al recurso más básico para la vida. La dedicación de esfuerzos y recursos para paliar este déficit y, en general, las actividades relacionadas con la gestión del “ciclo integral del agua”, generará en las próximas décadas un aluvión de políticas, iniciativas, campañas, inversiones y, por qué no decirlo, oportunidades de negocio. Repasemos algunas de estas últimas:

Reutilización del agua

La búsqueda de eficiencia en los procesos industriales ha llegado al agua. Tradicionalmente, nos habíamos enfocado en la reducción del consumo de energía, dado su peso en la estructura de costes. Hoy, el turno es para el agua. Los grandes consumidores (industria, grandes edificios e instalaciones públicos, etc.) adoptan planes de reutilización de más del 90% del agua utilizada en sus procesos y actividades, en un camino que paulatinamente nos conducirá hacia la ‘fábrica del futuro’: más eficiente, inteligente y limpia, con altos niveles de ‘simbiosis industrial’, entendida como la reutilización conectada de los sobrantes de energía, agua, residuos, etc. dentro de una misma planta o complejo industrial.

Nuevas tecnologías = aguas limpias

A este efecto se suma la aportación de la biotecnología, nanotecnología o las renovables que, per sé, son ámbitos de menor consumo de agua (respecto a otras actividades tradicionales como metalurgia o petroquímica). Y que además aportan nuevos productos y tecnologías limpias que mejoran la eficiencia del uso industrial del agua; como ejemplo sirvan los filtros inorgánicos, de la empresa vasca Likuid Nanotek, que permiten un filtrado de alta precisión de las aguas utilizadas en los procesos industriales, evitando impactos medioambientales no deseados.

Nuevos productos adaptados

Aunque a priori pueda sonar éticamente reprobable, el abanico de oportunidades que suponen 4.000 millones de personas sin agua como potenciales clientes es descomunal. Del mismo modo que otras empresas vascas llevan años con enfoques de este tipo para ayudar a resolver algunos de los grandes problemas de la humanidad (sirva el caso de Guascor llevando la electricidad a más de 200 aldeas de zonas remotas del Amazonas brasileño), cabe plantearse nuevas aproximaciones de negocio hacia la base la pirámide mundial que no posee acceso a agua potable. Los motivos de su escasez son múltiples y diferentes en cada caso (infraestructuras, salubridad, logística, contaminación, etc.), y en sí mismos se convierten en una constelación de oportunidades de negocio que exigirán, en todo caso, productos y soluciones adaptados a cada realidad, y enfoques inclusivos con las poblaciones afectadas.

Huella acuática

Por último, los consumidores demandaremos a las empresas comportamientos responsables en torno al agua. Adquiriendo nuevas tecnologías caseras que nos permitan gestionar, medir, controlar y reutilizar el agua consumida; o solicitando información sobre la huella acuática de los productos que compremos, es decir, cuánto agua se ha gastado en su producción, concienciados por el problema que asola a gran parte del planeta.

En conclusión, podemos afirmar que los cambios globales en el mundo del agua tendrán a futuro múltiples implicaciones políticas, legislativas, y económicas, y generarán un sinfín de oportunidades de desarrollo de nuevos negocios. ¿Estamos preparados?

 

*Publicado en Estrategia Empresarial 1-15 de Enero de 2014

 

Oscar Valdivielso

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