Construyendo mini-multinacionales vascas

El modelo de internacionalización de las empresas vascas está evolucionando hacia un modelo de empresa global, con una cadena de valor «deconstruida» internacionalmente, localizando actividades, personas y capitales en aquellos países o regiones del mundo que aumenten su competitividad. Este nuevo escenario requiere reconsiderar cuáles son nuestros modelos empresariales de organización y gestión. Quizá debemos dejar de hablar de matrices y filiales, de «ellos y nosotros», y comenzar a referirnos a «todos nosotros». Quizá toca avanzar en la construcción de auténticas «mini-multinacionales vascas», basadas en estrategias globales que se adapten localmente, dimensión eficiente, apertura, colaboración, mixtificación de capacidades y talentos, etc. Sin olvidarnos de aprovechar el aprendizaje exterior para hacer crecer el negocio en Euskadi.AAEn las últimas décadas, la creciente globalización de la economía, las enormes diferencias de desarrollo de los mercados internacionales, la apertura del comercio, la circulación de profesionales, etc., han hecho necesaria una intensificación de la internacionalización de las empresas vascas para poder seguir compitiendo y desarrollando proyectos empresariales sostenibles.

Históricamente las empresas vascas han desarrollado procesos de internacionalización de carácter unidireccional buscando ampliar mercados, adquirir recursos en mejores condiciones o reducir riesgos. Sin embargo el modelo de internacionalización está evolucionando desde una fase inicial, en la que la actividad de las empresas se limitaba a vender fuera (exportar), hacia un modelo de empresa global, con una cadena de valor «deconstruida» internacionalmente, localizando actividades, personas y capitales en aquellos países o regiones del mundo que aumenten la competitividad de la empresa. Términos como «mercados exteriores» o «exportaciones» están dando paso a nuevos conceptos como «mercados globales», «cadenas de valor distribuidas»o «nodos de decisión». Nos encontramos con industrias y negocios globales, atendidos por empresas igualmente globales, y cadenas de suministro complejas, nutridas por empresas de todos los tamaños y especializaciones.

Este nuevo escenario al que nos estamos dirigiendo de forma acelerada requiere reconsiderar cuál es nuestro modelo de organización y gestión global. Quizá debemos dejar de hablar de matrices y filiales, de «ellos y nosotros», y comenzar a referirnos a «todos nosotros». Convertirnos en empresas multilocales, con distintos centros y actividades distribuidos por el mundo, pero constituyendo conjuntamente y de forma coordinada una única organización. En definitiva, avanzar en la construcción de «mini-multinacionales vascas», que compartan una serie de rasgos:

• Estrategia global y adaptación local. Nuestras empresas comienzan a considerar globalmente el terreno de juego mundial y las oportunidades de negocio en diferentes geografías y, en base a ello, configurar sus cadenas de valor con una perspectiva global e integrada, desde las compras hasta la innovación. Sin embargo, no debemos olvidar al mismo tiempo que todos los espacios en los que una empresa desarrolla su actividad requieren reglas y jugadores diferenciados. Debemos ser capaces de adaptarnos y modificar nuestra oferta o propuesta de valor, teniendo en cuenta los distintos valores, costumbres y comportamientos de nuestros clientes en diferentes puntos del planeta .

• Dimensión eficiente. Muchas empresas vascas son ya efectivamente multinacionales, que compiten a nivel mundial con grandes gigantes que disponen de mayores capacidades y recursos. Por eso es importante que en su estrategia de crecimiento global no olviden la que sigue siendo una de sus principales ventajas competitivas: su flexibilidad, entendida como rapidez de respuesta, agilidad en la toma de decisiones y capacidad de adaptación a las necesidades de los clientes. Por eso hablamos de mini-multinacionales, porque el menor tamaño medio relativo de nuestras empresas va a seguir constituyendo un elemento diferencial a la hora de competir).

• Capacidad de desarrollar soluciones integrales para un cliente o nicho. Frente a una oferta de producto excelente (a veces acompañado de un servicio también excelente), habitual en los líderes tecnológicos, algunas empresas medianas han sido capaces de desarrollar la relación con el cliente hasta el punto de proveerle de soluciones para cubrir un rango amplio de necesidades relacionadas con su actividad (y en ocasiones sin contar con un producto puntero). Ejemplos típicos son la ampliación del alcance de suministro, asumiendo labores de integración de un conjunto amplio de componentes o sistemas, y el avance a lo largo de la cadena de valor, llegando a asumir tareas propias del cliente (O&M o incluso la propiedad del equipo suministrado).

• Apertura y co-creación de valor. Las empresas vascas internacionalizadas diseñan sus estrategias globales buscando crear valor allí donde se encuentren, con mentalidad abierta. No podemos seguir pensando que las filiales en el exterior son meras fábricas «tontas» que se limitan a cumplir las directrices que se trasladan desde Euskadi. Cada vez más los países emergentes generan innovaciones que fluyen hacia los países ricos y modifican sus modelos de negocio. Por eso, el reto actual para muchas empresas es aprovechar su presencia en el exterior también para desarrollar nuevas capacidades e innovar. Pero para ello, tenemos que ser conscientes de que nuestras estrategias internacionales requieren generosidad, apostar por modelos de co-creación de valor en los que todos ganemos, aquí y allí. Sólo así nuestra estrategia de internacionalización será sostenible.

• Alianzas y cooperación. Hoy más que nunca necesitamos contar con múltiples alianzas y modelos de relación en todos los ámbitos y globalmente. La fortaleza competitiva de muchas empresas de nuestro entorno, especialmente aquellas con dimensión global, pasa por sumar capacidades, conocimientos y fortalezas diversas.  Por eso, nuestras empresas multinacionales tendrán que construir potentes redes de relación que complementen sus capacidades en fabricación, desarrollo tecnológico, comercialización, aprovisionamientos, etc.

• Mixtificación de capacidades y talentos. La gestión de personas va a ser otro de los grandes retos para las mini-multinacionales vascas. Necesitamos desarrollar equipos mixtos, incorporando personas de otras localizaciones en puestos de responsabilidad a nivel corporativo. Ello va a requerir en muchos casos cambiar la cultura y las actitudes de nuestros profesionales, especialmente a nivel directivo. Hacen falta personas abiertas a nuevas ideas y formas de entender, capaces de hacer frente a las fronteras culturales, a comunicar y colaborar en equipos internacionales, a favorecer la transferencia de conocimiento, etc.

• Identidad y valores. Creemos importante que, en este proceso de apertura exterior, las empresas vascas no pierdan sus señas de identidad y sean capaces de mantener los valores que las han caracterizado en el pasado. Rasgos como el carácter emprendedor, el compromiso con la calidad y la excelencia, la vocación de servicio al cliente, la honradez o la solidaridad deben seguir formando parte de su ADN.

Este viaje de construcción de mini-multinacionales vascas nos ayudará a seguir generandoriqueza y empleo en Euskadi, mantener y transformar nuestra actividad industrial, e incrementar el valor añadido de nuestras actividades.

Según los resultados del reciente estudio realizado por Corporación MONDRAGON en base a datos de 42 de sus cooperativas, (comparando el periodo 1990-95 con el periodo 2005-2010), las ventas totales, las ventas por exportación, los resultados netos y el empleo crecieron en mayor medida en las cooperativas multilocalizadas en todo el mundo frente a las cooperativas locales. Según la Corporación, «la internacionalización es la mejor manera de proteger el empleo en casa, pues si la compañía no hubiese salido al exterior, la destrucción de puestos de trabajo en el país habría sido tremenda».

Por tanto, es momento de aprovechar el aprendizaje en el exterior para hacer crecer nuestro negocio en Euskadi. El éxito pasa por la capacidad de diseñar estrategias de «ganar-ganar», creando valor y empleo aquí y allí y creciendo de forma conjunta y equilibrada. Porque como dijo Thomas Friedman, autor del best seller «The world is flat» al recibir un galardón del Financial Times: «El mundo se está moviendo de ser un lugar en el que el valor es creado en silos verticales de mando y control a otro en el que el valor es crecientemente creado horizontalmente por el modo en que nos conectamos y colaboramos».

Ana Avendaño

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