Crecimiento Inclusivo y Competitividad en/desde el Valor Compartido

Crecimiento Inclusivo y Competitividad en/desde el Valor Compartido

En un escenario de “nueva mediocridad, estancamiento o normalidad” resulta necesario apostar por el desarrollo de un Marco de Crecimiento y Desarrollo Inclusivo y Competitividad en y desde el Valor Compartido, profundizando en la creación simultánea de valor y resultados económicos y sociales, de manera compartida entre la empresa, los gobiernos y la sociedad. Esa apuesta nos obliga a reconsiderar la estructura empresarial (o de Administración Pública) más adecuada para abordar nuevas estrategias, objetivos, oportunidades y modelos/conceptos de negocio.

El año 2016 ha vuelto a poner de actualidad al menos cuatro hechos relevantes, que inciden en el debate político, económico y social, y atañen claramente a las expectativas de futuro de empresas, personas (sus empleos y oportunidades de desarrollo) y de los diferentes países y regiones y, en definitiva, sobre las estrategias por diseñar e implementar:

  1. La “Nueva Mediocridad, estancamiento o normalidad” según diferentes denominaciones que vienen a pronosticar un largo periodo de, en el mejor de los casos, limitado crecimiento “global” y en especial de economías como la europea.
  2. La creciente desigualdad (real o percibida) a lo largo del mundo, que cuestiona la globalización como panacea y mantra para un crecimiento sostenible, beneficioso para todos.
  3. En el caso de Europa, la pertinaz obsesión de una dirección política global en mantener viejas recetas que haciendo bandera de una mal producida “austeridad”, se manifiestan insatisfactorias y generan desapego y desafección en un cada vez mayor proceso de empobrecimiento relativo, cuestionamiento de las oportunidades de futuro y una generalizada contestación de sistema y del proyecto deseado. Enfangada en un Ciclo Perverso de CRISIS-AUSTERIDAD-DESIGUALDAD-DESAFECCIÓN, obsesionada en una percepción equivocada del endeudamiento, sus plazos y su aplicación diferenciada adecuada a las realidades y demandas de sociedades, regiones, administraciones y empresas heterogéneas. Política perversa que se extiende de una u otra forma a lo largo del mundo.
  4. Un escenario de incertidumbre generalizada que provoca un compromiso con el riesgo empresarial, motor de la generación de riqueza y empleo y la búsqueda de atajos contradictorios hacia la competitividad.

En este contexto, más que nunca, es hora de insistir en la estrategia. Pero NO en cualquier tipo de estrategia, sino en aquella que se defina y se desarrolle en un marco integrador acorde con el escenario en el que nos movemos y hemos de movernos en un futuro próximo, alineada e inspirada en principios y vectores que la refuerzan y hacen posible. Una estrategia en lo que podríamos definir como un “Marco de Crecimiento y Desarrollo Inclusivo y Competitividad en y desde el Valor Compartido”.

Dicho marco vuelve a recordarnos la vigencia de conceptos largamente comentados y explicados a lo largo de los años y que hemos venido reflejando en nuestras citas anuales en estos cuadernos de reflexión.

1. El crecimiento y el Desarrollo Inclusivo 

Resulta evidente que crecer por crecer, la obsesión por el tamaño (de las empresas, de la economía, incluso de los Países-Estado) no es ningún valor en sí mismo. Si las organizaciones flexibles, el rico mundo de las alianzas y partenariados de todo tipo, las constelaciones de cadenas de valor, la flexibilidad y la propia interdisciplinariedad llevan a nuevas formas exitosas de competencia, alejadas de la llamada “eficiencia del tamaño mínimo y la economía de escala”, la clave no está en el crecimiento en sí mismo, sino en el CÓMO, el PARA QUÉ, el CUÁNDO y, sobre todo, PARA QUIENES. Crecer hoy solamente se justifica si conlleva desarrollo inclusivo. Es decir, se trata de no solo diseñar estrategias y apuestas de crecimiento económico (Empresas, Países, Instituciones Internacionales…) sino acompañadas, a la vez, de procesos y resultados y su adecuado reparto y distribución a medida que los resultados se van generando (no en la última línea de la Cuenta de Resultados).

Esta manera de afrontar el crecimiento parecería dirigirse a las políticas MACROECONÓMICAS y al ámbito de los gobiernos en exclusiva. Craso error. Las propias empresas tenemos la obligación de redefinir nuestras estrategias contemplando este sistema dual, los principales valores y claves que lo soportan. Si alentamos el “estatus quo” y el no crecimiento, generaremos importantes bolsas de ineficiencia (tanto por la renuncia a buscar nuevas oportunidades de negocio, al incremento del numerador e ingresos y la capacidad innovadora de nuestros propios activos empresariales) y, desde luego, no transitaremos hacia el segundo miembro de la inclusión con nuestro ineludible compromiso de contribuir, mitigar la exclusión, desafección y rechazo al sistema (valores, principios, cultura, modos de vida) que propugnamos. La Figura 1 refleja el conjunto de áreas de intervención en que hemos de fijar nuestra atención.

 Figura 1: Alcance del Crecimiento Inclusivo

 

  Fuente: World Economic Forum. Inclusive Growth and Development Report 2015.

2. Un crecimiento inclusivo y competitivo

Pero si crecer de forma inclusiva resulta imprescindible, éste no es un sumatorio más o menos acertado de vectores económicos y sociales. Por el contrario, exige hacerlo conforme a los requisitos determinantes de la Competitividad. (Figura 2)

Aún a riesgo de parecer reiterativo, con el recurso que se quiera a cualquier profesional o académico, su terminología y esquemas, baste aquí volver al origen y referirnos al “Diamante de la Competitividad” de Michael E. Porter (Figura 3). El que un territorio concreto (Estado, País, Región, Ciudad-Región) sea “competitivo” exige de una serie de condiciones, contenidos de manera simplificada en dos marcos básicos: 1) Los “Determinantes de la Competitividad” y 2) El Diamante Competitivo.

Bajo ambas bases, cada empresa, cada gobierno, cada territorio, cada agente, académico o social, ha de “resituar su estrategia y rol a desempeñar” en estos marcos: ¿Qué papel juego en cada uno de ellos, cómo lo haré y para qué, con quién y en qué medida contemplo, a la vez, las condiciones y outputs económicos y sociales, apoyando o favoreciendo el desarrollo endógeno en todas y cada una de las regiones en las que opero?

 Figura 2: Determinantes de la Competitividad

Fuente: ISC-Harvard

Figura 3: El Diamante Competitivo de Euskadi

Fuente: Enovatinglab-Orkestra

3. Un crecimiento inclusivo y competitivo

Crecimiento Inclusivo y Competitividad, pero en y desde el Valor Compartido. Es decir, una estrategia concreta de CO-CREACIÓN de VALOR. 

El movimiento “Shared Value Initiative” 1 (Figura 4), de implantación progresiva y generalizada a lo largo del mundo, profundiza en la creación simultánea de valor y resultados económicos y sociales, de manera compartida entre la empresa, los gobiernos y la sociedad. Más allá de la responsabilidad social corporativa, haciendo eficiente, escalable y sostenible el esfuerzo y resultados de las entidades sin ánimos de lucro y ONGs, optimizando los partenariados público-público y público-privado, evaluando resultados (rentabilidades, soluciones sociales y de inclusión, beneficios económico-sociales), otorgando un nuevo rol a las empresas. Al empresariado se le ha pedido, tradicionalmente, que genere empleo y riqueza, que sea un buen ciudadano “fiscal y legal” y que apoye y se comprometa con el entorno en el que opera. Esto no ha cambiado, pero día a día se le exige mayores pasos adicionales: “Hacer de las demandas y necesidades sociales la fuente de sus nuevos modelos de negocio, co-creando valor con terceros, de forma simultánea, en resultados económicos y sociales, simultáneos y convergentes”.

Figura 4: Shared Value Initiative

Fuente: Enovatinglab

Es precisamente la capacidad diferencial de las empresas lo que lleva a esta demanda. Las empresas tienen la mayor y mejor cantidad de recursos e instrumentos para generar ese valor esperado de manera sostenible. Pueden escalar experiencias piloto, generalizar, ordenar y potenciar el insigne desempeño y actividad de todo tipo de ONGs, ser el “contenedor o cápsula” motores del crecimiento, de su escalabilidad, de su racionalidad económica, de su conocimiento de los mercados, de su credibilidad y permanencia en la colaboración con las Administraciones Públicas y, en general, por definición, el tiempo de perseverancia con el que no cuentan los Gobiernos, facilitando políticas y estrategias de largo plazo.

Si co-crear valor supone compartir visión, objetivos, recursos y procesos comunes, más allá de los objetivos diferenciados de cada uno de los agentes intervinientes; si conlleva la definición obtención de resultados económicos y sociales (medibles, rentables, sostenibles) y obliga a repensar y redefinir estrategias y modelos de negocio (por supuesto, con su esencial Proposición Única de Valor), Shared Value Initiative-FSG nos facilita un camino irrenunciable a transitar:

A. Repensar y redefinir los “modelos de negocio”, productos, soluciones y ofertas a “n” mercados/segmentos, alineando y adecuando todos los recursos necesarios para su logro.

B. Repensar y redefinir las diferentes cadenas de valor en las que se ha de participar, identificando aquellas actividades a desarrollar, los jugadores terceros con los que compartir el proceso y la manera de hacerlo, para cada uno de los diferentes productos y soluciones previstas.

C. Repensar y definir la generación o participación en Clusters (Actividad Económica y Territorio) con quienes llevar a cabo la(s) nueva(s) apuesta(s) estratégica(s) perseguida(s). Definir, en cada caso, el rol a jugar. (Ver Figura 5)

Figura 5: Desde los tres niveles del Valor Compartido

La actuación completa en estas tres fases imprescindibles a contemplar exige, a su vez, un sistema de Medición de Resultados (Económicos y Sociales) en cada fase, que permita su correcto desempeño. 

Las Figuras 6 y 7 reflejan tanto los criterios y conceptos inherentes al proceso, como un ejemplo aplicable, en el mundo de las empresas del ámbito de las Ciencias de la Salud (en este caso en la producción y venta de medicamentos en zonas y poblaciones menos favorecidas) bajo iniciativas del rediseño de productos y soluciones desde los principios del valor compartido.

El proceso final para esta apuesta de Co-Creación de Valor obliga a reconsiderar la estructura empresarial (o de Administración Pública) que resulta adecuada para abordar un nuevo camino, nuevos objetivos y nuevas oportunidades y modelo/concepto de negocio.

Figura 6: Medición del Valor Compartido

 

Figura 7: Medición del Valor Compartido

 

 

Fuente: FSG/Shared Value Consulty Affiliates

 …y, por supuesto, La Estrategia

A estas alturas, no tenemos duda alguna de la esencial relevancia de la estrategia en cada uno de los elementos o pilares de este nuevo Marco de Crecimiento y Desarrollo Inclusivo y Competitividad en y desde el Valor Compartido.

No obstante, hemos de recordar e insistir en que no hablamos de piezas sueltas. Requerimos una Estrategia Completa para la definición e implantación de un nuevo Modelo o Marco para nuestras empresas, gobiernos y agentes económicos y sociales en general.

La apuesta es clara a la vez que exigente, compleja y competitiva (compitiendo y colaborando, a la vez) con jugadores de todo tipo. Los retos de este mundo son en sí mismos desafíos de gran magnitud. No es ni un camino confortable, ni mucho menos complaciente. Es un compromiso y proceso permanente, desde la emoción y satisfacción de Co-Crear Valor para la sociedad en un MARCO de CRECIMIENTO INCLUSIVO y COMPETITIVIDAD en/desde el Valor Compartido.

Un camino para superar la mediocridad, atonía, parálisis y potencial exclusión y desafección pronosticada. No aceptamos las previsiones como irremediables. Soñemos lo imposible para hacerlo posible. Hagamos Estrategia.

Finalmente, en la Figura 8, recogemos un esquema con los diferentes elementos y piezas clave que deben considerarse, de principio a fin, en el siempre complejo y apasionante proceso de CO-CREACIÓN de Valor. 

Todo un proceso impregnado de “Valor Compartido”, con objetivos sociales y económicos atendiendo a todos los determinantes de la competitividad, respondiendo a la totalidad de los espacios del Diamante empresa-territorio en que actuemos y, por supuesto, en el demandante Marco del crecimiento y desarrollo inclusivo.

Figura 8: Cómo crear Valor Compartido: ¿Éxito económico e Impacto social?

Fuente: Enovatinglab

Empresas, Gobiernos, Territorios, en estrategias coopetitivas, convergentes, al servicio de todos. Competitividad y Bienestar social, co-creando valor, incluyendo a todos un atractivo desafío, motivador y, sin duda, de éxito sostenible a futuro.

Escrito por Jon Azua, Presidente Enovatinglab. 

1 Shared Value Initiative. Movimiento promovido por Mike Kramer y Michael E. Porter, bajo la intersección de las estrategias sociales y económicas en procesos de generación de Valor Compartido. Una etapa más en el largo viaje hacia la Competitividad de las empresas, los gobiernos y sus territorios.

*Publicado en Estrategia #000006

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