¿Se está acomodando nuestra Universidad Pública?

Me resulta verdaderamente sorprendente que para la renovación del equipo rectoral de la Universidad del País Vasco se haya presentado una única candidatura, que tendrá que competir con el voto en blanco para acceder al gobierno de la institución. Nada más lejos de expresar una visión crítica sobre la candidatura de Nekane Balluerka, sino dejar constancia de la negativa sorpresa que me sugiere la falta de proyectos alternativos a confrontar en un centro consagrado al diálogo y a la generación y transmisión de conocimiento y con patentes necesidades en todos los órdenes de la vida universitaria.

Si como decía el fallecido profesor José Ramón Recalde “el fin prioritario de la Universidad es formar a alumnos para que desarrollen un pensamiento crítico frente a la vida”, los docentes de nuestra universidad pública huyen de lo que deben transmitir en las aulas: compromiso, solidaridad, esfuerzo por el bien común, diálogo entre diferentes, etc.

Necesitamos que nuestro mundo educativo se posicione al frente del proceso de transformación de la sociedad. Si existe una coincidencia ampliamente generalizada de que nuestro modelo socio-económico necesita una profunda adecuación a los nuevos tiempos, si pensamos en generar una sociedad más multicultural, solidaria, emprendedora, curiosa, crítica, etc.; necesitamos una universidad transgresora, valiente, crítica, con sentido de riesgo y que sea vanguardia de apertura de nuevas líneas de pensamiento.

La sociedad vasca requiere una universidad dónde sus profesionales asuman el compromiso de hacer avanzar los proyectos educativos, contribuyan a mejorar nuestro posicionamiento en los rankings internacionales de educación, provoquen una mayor integración con la sociedad, establezcan avances en el desarrollo de las capacidades de su profesorado y se constituyan en uno de los principales referentes en la sociedad sobre las grandes temáticas de nuestro siglo. 

Por eso me sorprende la aparente falta de compromiso demostrada con el proceso electoral que vive nuestra Universidad. ¿Qué mensaje y valores trasladamos a las y los alumnos? La ausencia de responsabilidad con la institución en la que trabajamos, la indiferencia por construir el futuro, la incapacidad para articular el diálogo con diferentes, la falta de iniciativa ante los retos que se plantean para la universidad en el nuevo contexto, etc. No creo que esta falta de compromiso sea un buen ejemplo para los alumnos y para la sociedad en general.

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Sabin Azua

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