Decálogo para acabar con la empresa familiar en pocos años

Inspirada en el “Decálogo para formar un delincuente” del genial y famoso Emilio Calatayud, juez de menores de Granada, les propongo un nuevo decálogo relacionado con la empresa familiar. Y emulando sus reflexiones, no les voy a decir lo que hay que hacer para que la empresa familiar sobreviva muchas generaciones, porque es muy difícil. Lo que sí les puedo decir, en mi humilde opinión, es qué hacer para acabar con ella en pocos años. 

Si usted es accionista de una empresa familiar:

  1. No se preocupe en comprender lo que ocurre en la empresa, sus productos, los mercados en los que opera, los competidores, los riesgos, etc. Recuerde: para eso paga a sus directivos.
  2. No preste atención a las situaciones personales de otros accionistas y miembros de la familia (salud, estabilidad emocional, vocación, situación patrimonial y fiscal, etc.), no vaya a ser que piensen que la empresa está para resolver sus problemas.
  3. Céntrese en el aquí y el ahora; no se líe con preguntas sobre de dónde venimos y a dónde vamos como empresa y como familia empresaria. Existe el riesgo de que no sepa responderlas, o de que las respuestas no sean del agrado de todos.
  4. Fíjese en los números y en el capital financiero, porque el fin último de la empresa es ganar dinero. La ética y la responsabilidad social son cosas del marketing.
  5. No aburra a sus hijos pequeños con los valores de la empresa, ni les dé la chapa con la importancia de emprender, el esfuerzo, la austeridad, la responsabilidad, etc. Son niños y tienen que disfrutar de la vida, sin frustraciones, sin límites.
  6. Ponga a sus hijos en los puestos directivos de la empresa, aunque no estén del todo capacitados para ello, ni el proyecto les apasione. Ya aprenderán, y le cogerán el gusto. 
  7. Limite al mínimo la información que dé a otros accionistas, e igualmente reduzca las oportunidades de comentar sus opiniones o preocupaciones. Es mejor así, porque siempre hay riesgo de que malinterpreten la información, o quieran saber más sobre temas “delicados”.
  8. No se líe con estructuras de gobierno y protocolos para profesionalizar la gestión y ordenar las relaciones de la familia con la empresa. Si hasta ahora les ha funcionado bien sin ellos, lo mejor es seguir igual, aunque la empresa y la familia crezcan.
  9. No se preocupe por los conflictos que puedan surgir entre accionistas de la familia. Es mejor no profundizar en las heridas; ya verá que el tiempo lo cura todo.
  10. Retrase al máximo la sucesión, no vaya usted a abrir un melón en el que todos se pondrán nerviosos y los mayores puedan llevarse un disgusto, con todo lo que han dado por la empresa y la familia.

Siguiendo estos sencillo pasos, usted tiene seguro que acabará con la empresa familiar en unos pocos años. Y siempre podrá escribir un libro con sus vivencias, inspirar un drama o una película de terror.

Puede seguir el artículo en Estrategia Empresarial.

Escrito por María Astigarraga. 

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