“¿Qué planes tiene para nosotros el Gobierno?”

En los últimos meses, el Gobierno Vasco ha alumbrado diferentes planes públicos de gran interés para la empresa, como el de apoyo a la internacionalización, la industrialización o el emprendimiento, entre otros. 

Estos planes llegan en un momento en el que el margen de actuación público se ha reducido mucho, con la fuerte caída recaudatoria de los últimos años y las pautas de estabilidad presupuestaria definidas desde Europa. La otra cara de la moneda es la convicción generalizada sobre la enorme importancia que tiene disponer de un sector público fuerte, solvente, de calidad, eficaz y competitivo, que desarrolle prácticas de gestión avanzada, como una planificación rigurosa y certera. Hoy en día la sociedad demanda un sector público no solamente regulador y generador de un contexto competitivo, sino proactivo en la planificación y el desarrollo de nuestra economía y sociedad. 

Un Plan puede llegar a ser una potente herramienta de carácter estratégico y operativo para cualquier organización pública o privada. En el caso de nuestras administraciones, la planificación ha ido adquiriendo relevancia toda vez que la actividad pública se enfrenta a una mayor complejidad, por el número creciente de ámbitos de acción. En el caso concreto del Gobierno Vasco, se constata que a lo largo de las legislaturas se ha incrementado el uso de Planes para ordenar la actividad. 

Desde el enfoque consultor, el nuestro, ¿qué bondades y carencias presenta esta dinámica? En el lado positivo nos topamos cada vez más con planes públicos que incorporan todas las piezas de un buen plan: necesidad pública a satisfacer, diagnóstico, áreas de actuación, escenarios y alternativas de acción, ejes y líneas de actuación, detalle de acciones, recursos económicos, modelo de gestión del Plan, fórmulas de participación de otras AAPP y agentes, y sistema de seguimiento y evaluación. Así, podríamos afirmar que asistimos al establecimiento progresivo de una cierta cultura planificadora en las AAPP, ratificada por el aumento del número de planes públicos publicados en los últimos tiempos. Más y mejores planes, en definitiva.

Con todo, la planificación pública aún debe afrontar una serie de retos, relacionados con la aplicación progresiva de los principios de la nueva gobernanza: transparencia, participación, coherencia, etc. Por señalar los más relevantes, estos son en nuestra opinión los principales 

• Adelantar la elaboración y presentación de los nuevos planes a los primeros meses de cada legislatura, de cara a asegurar que el ejercicio planificador contribuye a clarificar las prioridades de acción

• Asumir la necesidad de ajustar y re-planificar constantemente 

• Articular la participación de los equipos técnicos, en los que reside el conocimiento experto sobre el pasado y presente de los ámbitos a planificar

• Extender la cultura de evaluación sistemática y crítica, y no meramente formal

• Considerar los aspectos interdepartamentales e interinstitucionales

• Superar el horizonte de la legislatura, planteando procesos de planificación a medio/largo plazo, basados en el consenso entre partidos e instituciones sobre temas clave (modelo de competitividad, educación, bienestar, etc.) para nuestro futuro

La planificación es un ejercicio de máxima exigencia para las instituciones públicas, y su correcta aplicación una herramienta crítica para apoyar el desarrollo de un modelo de desarrollo coherente y responsable.

*Publicado en Estrategia Empresarial, 1-15 de junio de 2014

 

Oscar Valdivielso

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