El ave fénix y el sector de la construcción en Euskadi

Como la leyenda del fénix, el sector vasco de la construcción quiere renacer de sus cenizas. Afronta desde hace meses una situación crítica, con una caída generalizada de la actividad, derivada de la recesión económica y el aumento de la competencia exterior. Cierres de empresas, EREs, concursos de acreedores, estampida desordenada en busca de nuevos mercados, etc. Un panorama desolador que debe conducir a los supervivientes del sector a reinventarse.

Volviendo la vista atrás comprobamos que si bien el peso de la construcción en la economía vasca ha sido tradicionalmente limitado (en el periodo 2005-2007, en el clímax del boom inmobiliario nunca superó el 10% PIB), su caída en los últimos años le ha llevado a representar apenas un 7% del PIB. Curiosamente, el mismo peso que suponía en el año 2000.

A futuro, las expectativas tampoco son halagüeñas, aunque varían ligeramente en función del nicho de especialización. Además, el nuevo clima de acuerdo político puede ayudar a reactivar algunos proyectos de grandes infraestructuras, que se adivinan decisivos para la supervivencia del sector.

¿Una tabla de salvación? Quizás de forma temporal, pero nunca la garantía de la competitividad futura. Porque por encima de todo, la caída ha puesto de manifiesto el cambio de paradigma en el sector vasco de la construcción. El enfoque tradicional de empresas medianas, de ámbito local, con oferta indiferenciada y una aproximación al mercado/cliente reactiva, enfocada a la pura ejecución del proyecto y tristemente trufada de actitudes clientelistas, deja de ser válido. Una serie de cambios a nivel político, económico y social así lo demuestran.

A nivel político tienen que ver con las nuevas prioridades en la inversión pública, la apuesta progresiva por la rehabilitación y eficiencia energética, el desarrollo de infraestructuras “verdes” o la necesidad creciente de apostar por nuevas fórmulas de verdadera colaboración (y no solo UTEs de conveniencia).

En lo económico, las oportunidades no abundan, y cada vez con mayor frecuencia están relacionadas con la especialización de actividades, la internacionalización de partes diferenciales de las cadenas de valor, la diversificación de negocios en busca de nuevas actividades relacionadas, o el uso innovador de nuevos materiales y tecnologías.

A nivel social, los cambios sociodemográficos (envejecimiento, dependencia, tipología familiar, alquiler, etc.) demandan nuevos modelos de negocio, y aceleran el desarrollo tecnológico de ciudades e infraestructuras más accesibles, verdes e inteligentes.

Para terminar, dos certezas: una, la importancia del gasto público en la construcción ha llevado históricamente a retrasar tanto las crisis del sector como sus recuperaciones con respecto al resto de la economía. Y dos, el sector requiere importantes cambios en sus modelos de creación de valor y aproximación a los mercados si quiere volver a renacer (sin esperar 500 años…como el ave mitológica).

* Publicado en Estrategia Empresarial. 1 – 15 de Octubre de 2013

Oscar Valdivielso

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