VII. La empresa participada

VII. La empresa participada

Más de 220 personas presenciaron el pasado 11 de noviembre la séptima edición de las Conversaciones Estratégicas en el Hotel Meliá Bilbao, entorno al tema "La empresa participada".

Existe un consenso creciente en torno a la necesidad de evolucionar los modelos de gestión y relaciones laborales, y orientarlos hacia la mayor participación de las personas que forman el proyecto empresarial. De ser considerada como una cuestión “ideológica”,  la participación ha pasado a ser vista como un principio de eficacia: no podemos garantizar la competitividad de las empresas al margen del trabajo conjunto de todos los agentes de la organización en honda vinculación con su territorio.

Representantes de cuatro empresas vascas de los sectores industrial y de servicios, gestionadas según distintos modelos de participación de las personas, conversaron sobre el presente y futuro de la empresa participada en nuestro entorno.

Consulte el resumen completo de la 7ª Edición de Conversaciones Estratégicas aquí

Nos acompañaron para compartir su experiencia:

  • Sabin Azua. Socio-Director, B+I Strategy

Tres décadas en consultoría, acompañando a todo tipo de organizaciones. “La empresa participada como paradigma competitivo” es uno de sus temas de cabecera, que ha desarrollado en numerosos artículos divulgativos, conferencias, etc.). B+I Strategy es una firma de profesionales expertos en consultoría estratégica orientados a la construcción de proyectos de futuro con todo tipo de empresas (cooperativas, sociedades anónimas, SALes, etc.) y amplia experiencia apoyando a organizaciones con modelos avanzados de participación de las personas. Es, igualmente, una organización participada por sus propios integrantes.

B+I Strategy es una Sociedad Limitada. Desde su constitución expresó la voluntad de crear un proyecto compartido por sus trabajadores, siendo la participación en la propiedad un elemento crítico. Actualmente la empresa dispone de un modelo de participación en valor, como etapa previa a la participación en la propiedad. Además, los trabajadores participan activamente en la gestión.

 

  

  • Jon Agirre. Presidente de AMPO

La firma Ampo, radicada en Idiazabal, es un referente mundial en fundición de aceros y en el diseño y fabricación de válvulas de alto valor tecnológico. Destaca como claves de su éxito su capacidad de adaptación a los cambios sociales y económicos, su apuesta por la innovación y la calidad,  y un modelo de negocio basado en un sistema organizativo donde los protagonistas son las los trabajadores. El esfuerzo en la internacionalización, la inversión en I+D+i y su estrategia de orientación al cliente le han permitido exportar el 95% de su producción en mercados de los cinco continentes.

Ampo nació como Sociedad Cooperativa, en una época en la que se desarrolló intensamente este modelo en Euskadi. La cultura de compartir y colaborar es nuclear en la organización, si bien a principios de los años 2000 y a raíz de una crisis importante, se replanteó el modelo de participación para reforzar la implicación de los trabajadores en la gestión.

  • Jesús Navas. Director general de VICINAY CADENAS

Vicinay Cadenas es un referente mundial en el suministro de cadenas y líneas de fondeo para la industria del offshore. El origen del negocio se remonta a varios siglos atrás, y arrancó en Otxandiano. Posteriormente la firma comenzó a fabricar líneas de fondeo para barcos en la Ribera del Nervión aprovechando la existencia de los numerosos astilleros a lo largo de la ría. Tras la crisis de los astilleros y el traslado de la gran mayoría de los mismos al sudeste asiático, Vicinay se reinventa dando un salto al mercado offshore, de mayor exigencia y valor añadido. Un elemento clave de su Visión es el Consenso, que define como “Fomentar la comunicación, el dialogo, la transparencia y la responsabilidad compartida mediante la generación de equipos en los que se impliquen todas las personas de la organización”. 

Vicinay es una Sociedad Anónima familiar que en 2004 se planteó la posibilidad de evolucionar de un modelo jerárquico a un modelo más participativo. En este caso, la participación no es en la propiedad, sino en la gestión (el 60% de las personas participan de manera directa en la definición de la estrategia) y en los resultados. El sentido de pertenencia de los trabajadores es clave para que la empresa sea un proyecto sostenible a largo plazo.

 • Carlos Pujana. Director gerente en IZAR CUTTING TOOLS

Izar Cutting Tools, S.A.L. es una sociedad de economía social que fabrica y comercializa herramientas de corte para uso industrial y profesional. Con una destacada posición en el mercado local y un alto porcentaje de exportación, su apuesta por la innovación y por el desarrollo de modelos de negocio basados en la participación de las personas ha merecido numerosos galardones tanto estatales como internacionales. 

En Izar Cutting Tools el 100% de las acciones están en manos de los trabajadores, y por lo tanto, representa el nivel más elevado de participación: la participación en propiedad. Este modelo surgió de una crisis muy profunda, en un momento en el que la única manera de garantizar la viabilidad de la empresa era que los trabajadores tomaran control sobre ella. Con el paso de los años, el modelo se ha consolidado, y se han desarrollado mecanismos para asegurar su sostenimiento, como por ejemplo un sistema de compra-venta de acciones entre las personas que entran y salen de la organización.

Decálogo de recomendaciones y lecciones aprendidas 

Si bien no existen fórmulas mágicas ni instantáneas a la hora de desarrollar modelos de participación, de la experiencia de las empresas y empresarios que participaron en la 7ª edición de las Conversaciones Estratégicas, se extraen una serie de recomendaciones y lecciones aprendidas:

1. Estrategia y personas

Los modelos participativos requieren de personas con altos niveles de compromiso y auto exigencia, capaces de implicarse y de sacar el proyecto adelante. 

Un modelo participativo no es por sí mismo la panacea de la competitividad, o una herramienta que garantiza el éxito empresarial. Una empresa que no dispone de una buena estrategia producto-mercado y no responde adecuadamente a las exigencias del entorno competitivo, por muy participativa que sea, no podrá tener éxito. 

2. Realismo desde el inicio

Debemos ser conscientes del punto de partida, de las características de cada organización y de las capacidades de nuestros equipos, para plantear modelos y procesos viables y sostenibles a largo plazo.

3. Ambición y convencimiento sobre la participación

Conviene ser ambiciosos en el planteamiento del modelo, soñar con una empresa realmente participada y configurada como una verdadera comunidad de personas. Eso supone habitualmente un firme convencimiento sobre los beneficios que aporta la participación, no como una mera herramienta, sino como ideología empresarial.

4. “Trajes a medida”

Las empresas deben desarrollar sus propias fórmulas, adaptadas a su realidad particular. No debemos tratar de copiar a otros, aunque podemos inspirarnos en modelos consolidados para aprender.

5. Un proceso lento e inacabable

No existen fórmulas instantáneas: cada organización debe encontrar su propio camino y desarrollarlo día a día. Resulta fundamental dedicar mucho tiempo a comunicar, a formar a las personas y a crear nuevos liderazgos.

Se trata de un proceso que puede comenzar por abrir la participación en gestión para, a medida que avance el compromiso y la implicación de las personas, culminar en participación de la propiedad. O bien en sentido contrario, desarrollando paulatinamente modelos de gestión más participativa con el personal que ya es propietario pero no participaba activamente en la gestión del día a día.

6. La participación en propiedad no es suficiente

Existen muchas empresas que, pese a facilitar la participación en propiedad, carecen de un sentido de pertenencia, dado que los trabajadores no participan en la gestión. Resulta clave implicar a los trabajadores en el día a día, ir educando sobre cómo participar e ir generando ese sentido de pertenencia y de “orgullo corporativo”.

7. El error está permitido

Hay que admitir y permitir el error, ya que penalizarlo puede “matar” el desarrollo de estos modelos. Resulta necesario aprender a aceptar el error, que puede resultar una rica fuente de aprendizaje.

8. Liderazgo a diferentes niveles

Requiere de un esfuerzo continuo y diario de liderazgo por parte de los equipos directivos, y esto consume mucha energía. Es preciso identificar y fomentar liderazgos en otros niveles de la organización. 

9. Valores colaborativos

En Euskadi tenemos una larga tradición de trabajo colaborativo. Sin embargo, el actual día a día de las relaciones laborales se aleja de este ideario y valores. Si bien esta situación afecta en menor medida a las empresas de la economía social, lastra de manera muy importante la posibilidad de desarrollar modelos participativos en empresas convencionales.

En otra esfera, tal y como está concebida actualmente la Educación, se nos enseña a competir, no a colaborar o a ser solidarios. Para tener una sociedad más colaborativa, debemos promover estos valores desde la infancia. Resulta imprescindible la puesta en valor del empresariado y de la persona emprendedora como protagonistas del desarrollo económico y la cohesión social del país.

10. Confianza, transparencia y paciencia

Finalmente, implantar un modelo participativo en una organización implica respetar y confiar en las personas y en sus capacidades. Informar y comunicar continuamente resulta imprescindible, tanto como tomar conciencia de que requiere tiempo.

Puede seguir la cobertura de los medios de comunicación sobre el evento en los siguientes enlaces:

 Para ver vídeos de otras ediciones, siga este enlace.

 

Medios

http://www.youtube.com/watch?v=B2NsFm1orbw