La tierra en que vivimos es la misma en la que vivirán los que vendrán

He tomado prestada esta frase recientemente pronunciada por el Papa Francisco porque me parece que contiene un compromiso de vida extensible a la realidad del mundo empresarial. Tenemos que ser conscientes, como seres humanos, de que nuestros actos, además de tener repercusiones sobre nuestra vida cotidiana, suponen un legado para las futuras generaciones que nos sucederán, y de la misma manera, debemos analizar sus implicaciones para la gestión empresarial.

Ahora que se atisban síntomas claros de una recuperación económica – lenta y llena de continuas experiencias novedosas – tenemos que poner en el centro de las decisiones empresariales la máxima del Papa: gestionemos adecuadamente el presente, preparando el futuro de la organización en la que trabajamos. Las respuestas excesivamente centradas en lo inmediato, lo accesible, etc., tienen un alto índice de probabilidad de generar fisuras en la capacidad de competir de forma sostenida en el tiempo.

Hoy más que nunca es necesario establecer libros de ruta estratégicos que marquen el devenir futuro de las empresas, y que éstos se construyan sobre la base de aquellos valores que garanticen el compromiso con la generación actual y las venideras. Entre otros valores cabe destacar el compromiso con las futuras generaciones,  la implicación con los territorios en los que opera, el impulso de las capacidades de las personas que forman la comunidad de la empresa, una adecuada distribución de las rentas disponibles en la empresa, la inversión en activos físicos e intangibles que refuercen el posicionamiento competitivo de la empresa, etc.

Vivimos una vorágine competitiva con entradas de nuevos jugadores en prácticamente todas las industrias. Aparecen mercados nuevos en los que jamás habíamos pensado intervenir. La necesidad de agilidad y flexibilidad en las estructuras empresariales se ha intensificado. En definitiva, la urgencia es un rasgo inherente al proceso de toma de decisiones empresariales. Es preciso ganar en capacidad de respuesta inmediata, pero sin perder el sentido de dirección del proyecto empresarial.

Necesitamos proyectos empresariales con vocación de permanencia sostenible en el tiempo, que refuercen el compromiso intergeneracional con las personas que nos sucederán, generando proyectos compartidos, comprometidos con los entornos locales en los que opere, manteniendo una gestión dual que refuerce la competitividad actual, fortaleciendo el proyecto de futuro de la empresa. Me gusta repetir la frase que señala la visión de futuro de Alcorta Forging: “Cien años más”, dado que sintetiza este pensamiento que debería ser la esencia de la gestión estratégica de las empresas.

Puede seguir el artículo en elEconomista.es

 

 

 

 

 

 

Sabin Azua

Leer el curriculum en este enlace

Read Sabin´s CV here

Medios